Harambe
Franz de Waal, reconocido experto en primates, admitía en estas mismas
páginas que la situación que se dio el 28 de mayo en el Zoo de
Cincinnati había sido un dilema horrible.
Y que ni él sabía lo que habría hecho en ese caso, con un niño de tres
años y un gorila de 180 kilos compartiendo de de forma inesperada la
situación más decisiva de sus vidas. Por otro lado, el periodista
científico Ed Yong bromeaba sobre la cantidad de conocimientos que la
gente había amasado, en silencio, sobre cómo lidiar con una situación
como esta, y que ahora les permitía pontificar sobre la solución
adecuada. Expertos en gorilas discrepan: Jane Goodall ha dado su apoyo
al director del zoo, pero cree que el gorila estaba protegiendo al niño.
Otros, tras ver cómo lo arrastraba, consideran que el peligro era real.
Los testigos aseguran que el animal estaba agitado, desnortado y con un
comportamiento errático.


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